Trucos para hacer la siesta perfecta

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Dormir la siesta es uno de los mayores placeres de la vida. Además, nos permite recargarnos de energía y hacer una pausa en medio de un día de trabajo. Según estudios científicos de la NASA, la siesta perfecta debe durar 26 minutos y éstas te pueden ayudar a rendir más y mejor. Tanto si confías en el poder de una buena y efectiva siesta, como si no, hoy vamos a darte algunas claves que te ayudarán a conseguirlo.

1. Cuándo dormir la siesta y durante cuánto tiempo

Cuando nos recostamos con intención de echar una cabezadita, no siempre conciliamos el sueño a la primera. La siesta requiere de unas condiciones fisiológicas concretas que favorezcan el sueño y nos ayuden a dormir. Es por ello que, según recomiendan los expertos (y nuestro propio cuerpo), las mejores horas para echarse la siesta están entre la 1 y las 3 de la tarde. Esto se debe a dos causas: que hemos pasado la mitad del día realizando una actividad, que ha requerido de esfuerzo físico o mental, y que acabamos de comer.

De todos es bien sabido que después de comer, nos suele entrar un sueño terrible y que los bostezos están a la orden del día. Pero, ¿por qué sucede eso? Estamos en plena digestión y estamos segregando un montón de sustancias, entre ellas, la glucosa y el almidón, ambas presentes en los carbohidratos. El almidón hace aumentar los niveles de melatonina, mientras que un mayor nivel de glucosa en sangre hace que descienda la cantidad de orexinas. Ambos procesos químicos nos provocan sueño y contribuyen a hacernos sentir cansados, justo cuando acabamos de comer.

Por tanto, dormir la siesta depende de las necesidades y del tiempo del que disponga la persona. Siempre es recomendable descansar un poco antes de volver al trabajo, pero, ¿cuánto tiempo? Hay tres ciclos distintos o tiempos de siesta adecuados:
La siesta de 20-25 minutos: es breve, pero efectiva. Te levantarás de mejor humor, despejado y con mayor capacidad de concentración. Si te gusta el café, un truco infalible es tomarte un café justo antes de irte a dormir, así te despertarás de forma natural cuando la cafeína esté empezando a hacer efecto. Te mantiene alerta, pero descansarás a la perfección.
La siesta de máximo 45 minutos: estas siestas de duración media tienen sus peligros. Pese a que sigue siendo breve, te introducirás en un sueño más profundo, por lo que te costará más despertar y volver al trabajo.
La siesta entre 1.30 – 2 horas: si tienes el tiempo suficiente porque es fin de semana o porque esa tarde no trabajas, puedes tomarte el tiempo que necesites. Una siesta de entre 90 y 120 minutos es más profunda, caerás en un sueño más profundo y despertarás por ti mismo cuando tu cuerpo lo pida. Con estas siestas de larga duración, te levantarás de mejor humor, lleno de energía y rendirás más en lo que hagas.

2. Dónde echarse la siesta

Dormir la siesta como un rey no sólo requiere de la hora y la duración adecuada, sino también del lugar perfecto. Hablamos de una estancia o de un lecho donde podamos descansar de la manera más cómoda posible.

Busca un lugar tranquilo, silencioso y con luz tenue, donde puedas recostarte y descansar. El dormitorio o la sala de estar con las persianas bajadas y la televisión de fondo a bajo volumen es para algunas personas un lugar ideal para echarse la siesta. Para otros, más susceptibles al ruido o a la luz, su estancia favorita para dormir la siesta es la cama. En verano, por ejemplo, uno de los lugares ideales para echar una cabezadita, es en una hamaca o en una tumbona a la sombra de un árbol / toldo con el sonido de la naturaleza de fondo (pájaros, el mar, el viento entre las ramas de los árboles, etc.). Cada persona tiene unas necesidades distintas, por lo que cada uno debe encontrar el lugar que lo haga sentir cómodo y relajado.

Sobre todo, en estas fechas, en las que todavía hace un poco de fresco, te recomendamos que tengas una manta plaid o una toalla suave a mano con la que cubrirte los pies y las piernas mientras duermes. Te asegurará una mayor comodidad y te mantendrá calentito.

Cuando sepas el tiempo del que dispones para echarte la siesta, coloca la alarma a la hora indicada, y duerme tranquilo. Hacer un poco de siesta no es una pérdida de tiempo o una costumbre para perezosos y vagos, sino una inversión en descanso, que después se traducirá en un incremento de tu rendimiento durante el resto del día. Cuando desconectas y duermes durante unos minutos, tu cerebro se relaja y cuando despiertas,te sientes recuperado y vuelves a recuperar tu nivel de atención durante al menos 3-4 horas más, cubriendo así el resto de la tarde y por tanto, lo que resta de tu jornada laboral.

En la siesta, la postura también es importante. Intenta dormir de lado o ligeramente recostado sobre un cojín, levantando un poco la cabeza y la parte superior del tronco. Se desaconseja dormir boca arriba sobre todo porque esto puede ocasionar la aparición de apneas durante el sueño, ronquidos o reflujo gastroesofágico.

3. ¿Dormir la siesta afecta al sueño nocturno?

Como hemos comentado anteriormente, dormir unos 25 minutos de siesta es invertir en tiempo justo e ideal para después poder continuar con energía el resto del día y poder descansar bien durante la noche. Si duermes la siesta de hora y media o dos horas, lógicamente, por la noche no tendrás mucho sueño y te costará más dormirte. Este tipo de siestas sólo están recomendadas para aquellos casos en los que hayas dormido poco esa noche, te hayas levantado muy pronto o bien, vayas a salir por la noche y necesites adelantar algo de sueño.

4. ¿Todos necesitamos dormir siesta?

Hemos apuntado al principio que dormir la siesta es beneficioso porque nos ayuda a recargar las pilas y a descansar un poco, pero puede que debido a tu ritmo de vida o de trabajo no puedas relajarte o echarte. Quizás necesites tomar un café, leer un rato y desconectar durante unos minutos, para poder seguir trabajando por la tarde. Está claro que nuestra productividad se puede ver afectada, pero en ocasiones, nuestro cuerpo y nuestra mente pueden seguir adelante sin necesidad de dormir. Nadie mejor que tú conoce tu cuerpo y tus ciclos de sueño. Hazle caso y descansa cuando tu cuerpo te lo pida.

Si después de leer este artículo, sigues pensando que no necesitas dormir una pequeña siesta, espera al fin de semana y a la comida en casa de tus padres. Ahí te darás cuenta de si la necesitas de verdad o no…

Última modificación: 19/05/2017

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