Dormir sin almohada

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almohadaLa almohada es el soporte indispensable para mantener la cabeza y las cervicales en una posición natural mientras dormimos. Si dormimos sin la almohada nuestra nuca se inclina hacia atrás o de costado, dependiendo de la posición en la que dormimos, y las vértebras cervicales se tensan y oprimen de una manera excesiva. Provoca que nuestro cuello esté sobre extendido, estirado de forma innecesario y perjudicando nuestra nuca.

Dormir completamente plano conlleva efectos negativos en nuestro descanso nocturno.

Si nos vamos al otro extremo ocurre lo mismo, el hecho de dormir con una almohada muy gruesa que nos incline la cabeza hacia adelante obligando a las vértebras a mantener una posición nada natural es perjudicial. En este caso, el cuerpo también se resiente y es cuando empiezan los dolores y las malas noches dando vueltas en la cama sin encontrar la postura adecuada para descansar.

Lo recomendable es una almohada de una altura media en donde nuestra cabeza se encuentre en linea recta con el cuello y la espalda. La almohada ha de mantener el cuello en el eje de la columna dorsal, impidiendo que la cabeza no caiga. Además, lo ideal es que no sea una almohada ni muy dura, ya que no aporta comodidad, ni muy blanda, que no nos hundamos en ella.

Por lo tanto, para evitar las contracturas cervicales utiliza siempre una almohada para dormir. Lo mejor es utilizar una almohada fina, de una altura y firmeza media.

¿Crees que es momento de que cambies de almohada?

 

 

Última modificación: 24/05/2016

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