Dormir bien en verano: ¿es posible?

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En verano los hábitos cambian, tanto si estás de vacaciones como si no: las veladas se alargan, te vuelves más social y todo tiene otro ritmo. Pero tu descanso sigue siendo fundamental. Sabes que dormir bien influye en tu bienestar general, en tu humor, en tu agilidad mental, en tu forma física… y, en lo más inmediato, en cómo vas a sentirte mañana por la mañana.
¿Es posible dormir bien con temperaturas elevadas? ¿El calor modifica tus pautas del sueño? Es probable que tu experiencia te diga que, a más calor, más vueltas vas a dar en la cama. Y en parte eso es cierto: la temperatura ideal de un dormitorio está entre los 15 y los 22 grados. Hay personas a quienes la zona alta de esta horquilla ya les parecerá excesiva, y más si la temperatura se combina con porcentajes de humedad ambiental altos. Y lo cierto es que en las noches más duras de la canícula cuesta mucho que el termómetro se mantenga en niveles amistosos para conciliar el sueño.
¿Qué hacemos para dormir con calor?
Que corra el aire. O ventila, que algo queda. Ten las persianas cerradas durante las horas de sol y ábrelas con la oscuridad. Intenta encontrar la combinación de ventanas que creen la corriente, el tiro de tu casa. Si no corre ni una brizna de aire, echa mano del ventilador. Si te decides por el aire acondicionado toda la noche, asegúrate de que tenga un mantenimiento correcto y déjalo a 22 grados.
¿Una duchita? Mejor tibia, antes de dormir. El agua fría tonifica de manera inmediata, pero luego vas a experimentar un efecto rebote que puede ser bastante desagradable. Si eres de las que no puede prescindir del agua caliente también vale, pero una horita antes de irte a la cama.
El tejido, transpirable. Pijama de algodón, bambú o lino. Evita la seda y otros tejidos que atrapan el calor. Busca fibras híper-transpirables como el Tencel®, una fibra 100% natural, fabricada a partir de celulosa de bosques eucaliptos gestionados de forma sostenible que Pikolin Home ha incorporado de manera permanente a su catálogo. ¡El colchón y la ropa de cama también cuentan!
Duerme a oscuras. La ausencia de luz es la otra premisa para conseguir un descanso saludable. Una habitación oscura va a favorecer que te duermas más rápidamente y que te despiertes antes de tu hora.
Sé regular. Haz de la rutina una aliada: la regularidad en los horarios ajusta tu reloj biológico. Aprovéchate de ello, también en verano.

Última modificación: 10/07/2017

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