Cómo ordenar tus alimentos en el frigorífico para que se conserven mejor

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Llegas a casa de comprar y empiezas a colocar los alimentos en el frigorífico sin un orden concreto. ¡Error! La forma en la que ordenas tu compra dentro de la nevera, aunque no lo parezca, es realmente importante, pues puede terminar afectando a tu bolsillo y a tu salud. ¿Por qué decimos esto? Por una razón muy simple: un alimento mal conservado puede convertirse en un foco de bacterias y en un peligro. Una pieza podrida puede estropear el resto de la comida. ¿Cómo puedes evitarlo? Toma nota de estos trucos para organizar tu espacio disponible y conservar mejor la comida que guardas en la nevera.

En los manuales de conservación de alimentos, que acompañan a todas las neveras en el momento de su compra, detallan las distintas zonas dependiendo del frío que necesitan. Por ejemplo, el frigorífico cuenta con una zona de cajones destinados a las frutas y a las verduras, con las temperaturas más bajas. Justo encima dellas, deberás colocar la carne y el pescado frescos. A continuación, ya en los estantes superiores, puedes colocar los lácteos y los huevos, pues se trata de una zona de refrigeración más templada. En los estantes centrales, las fiambreras con restos de comida del día anterior, los alimentos perecederos y carnes/pescados adobados o fiambres.

Por otra parte, se recomienda que la temperatura global de la nevera no debería superar los 4ºC. Menos temperatura, congelaría los alimentos; más, terminaría por estropearlos y no conservarlos de la manera adecuada. También deberás tener en cuenta el no mezclar alimentos: el pescado y la carne, no pueden ir junto a los huevos, de la misma manera que los tuppers, no deberían estarlo.

A parte del orden de los estantes, deberás tener en cuenta lo siguiente: apilar cantidades de comida sin dejar huecos libres tampoco es un hábito saludable. Debes dejar respirar la comida y que circule el aire entre ellas. Si permites que se ventile adecuadamente, todo lo que coloques en la nevera se enfriará y se conservará mejor, y además, contribuirás al ahorro. Nos explicamos: una gestión eficiente de tu nevera te ayudará a ahorrar energía y dinero en comida, porque la consumirás en excelentes condiciones y no tendrás que tirar nada estropeado.

Como hemos comentado, mezclar alimentos no es lo más saludable. Un alimento cocinado y estropeado puede contaminar un alimento crudo en buenas condiciones, y viceversa. La comida cocinada puede ser contaminada por bacterias de los alimentos que no han pasado por una olla o una sartén. El proceso de calor higieniza lo que nos llevamos a la boca a diario y nos permite mantener nuestra salud intacta, lejos de intoxicaciones.

Otro aspecto de vital importancia para la higiene y salubridad de tus productos es su organización en el propio estante o cajón. Los alimentos más efímeros van delante, mientras que los más duraderos, envasados y con una fecha de caducidad más lejana, pueden ir detrás sin problema. Esto implica que cada vez que hagas la compra, tendrás que recolocar los alimentos que ya tienes, dejando los que más duran en la parte trasera, mientras que los más frescos (a la vez que perecederos), deberían ir delante, lo hayas acabado de comprar o su fecha de caducidad esté próxima. Muchas veces dejamos al fondo de la nevera alimentos, que deberíamos haber consumido hace tiempo y que hemos olvidado. Este descuido puede traerte problemas y convertirse en un foco de bacterias, que terminarían por estropear la comida en buenas condiciones.

Por otra parte, los expertos recomiendan no meter en la nevera ciertos alimentos. No toda la comida se conserva de la misma manera. En ocasiones, es mejor dejar tus verduras y frutas en un frutero o en un cajón en tu despensa. ¿Por qué? Sencillamente, porque el frío altera sus propiedades y los puede dañar, más que estropearlos. Por ejemplo, mucha gente cree que meter los tomates en la nevera es esencial para conservarlos en buenas condiciones. ¡Nada más alejado de la realidad! El frío estropea los tomates y los vuelve insípidos. Lo mismo puede ocurrir con otros alimentos como los aguacates (no permite que maduren bien), el ajo (lo reblandece), las patatas (las congela y las deja inservibles), las cebollas (la humedad y el frío hacen que se pudran antes), o los plátanos (maduran mal y se vuelven negros).

Anteriormente, también hemos hecho referencia a las siempre socorridas fiambreras o tuppers. Tener restos de comida en envases abiertos o dejados en un plato pueden poner en riesgo la buena salud de nuestra nevera y contribuir a infectar el resto de alimentos frescos. Si no tapas o guardas herméticamente los restos de  alimentos cocinados, que pretendes comerte en otra ocasión, cuando vuelvas a abrir la nevera, es probable que te encuentres con una sorpresa. Evita que se seque, se pudra o esparza un mal olor en tu nevera de una manera muy sencilla y efectiva: usa un tupper con cierre hermético y apunta la fecha en la que fue cocinado y guardado.

Si por el contrario, no tienes pensado comerlo a corto plazo, puedes guardarlo igualmente en un tupper con cierre al vacío, o bien, en una bolsa especial para congelado con cierre zip. Gracias al congelado, evitarás que tus alimentos frescos se deterioren y que las sobras puedan comerse en una semana, tras haberlas descongelado adecuadamente y calentado. De todas maneras, y a modo de advertencia, igual que hemos comentado que no todos los alimentos deberían estar en la nevera, no todos deberían congelarse. Las salsas como la mahonesa o la nata se cortan, el pan no debería estar más de 2 meses, porque al descongelarlo ya no queda igual (la textura y el sabor se han dañado por el exceso de congelación), el pescado y la carne sin la protección del plástico se queman, etc. Antes de meter cualquier tipo de comida en el congelador, fíjate en sus propiedades o consulta a alguien que pueda ayudarte.

Por último, para garantizar la conservación de tus alimentos en un estado excelente, además de su orden y colocación, deberás tener especial cuidado con la limpieza. Limpia periódicamente la nevera a fondo con agua y vinagre, retira restos de comida que hayan podido mancharla, así como gotas de leche, aceite o del agua del pescado, y además, revisa el estado de caducidad de lo que siempre dejas al fondo. Tu salud y la de tu familia pueden estar en juego.

Última modificación: 01/06/2017

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